CLAUDIO, EL QUE CAMINA CON DIFICULTAD.

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Oh! Claudio, il mio amore platonico.

Este fue otro de los modelos que diseñé.

Todos los bolsos de esta colección tienen su significado y su por qué, los nombres me han salido de impulsos inexplicables.

Está bien, contaré la historia de mi pequeño y adorable Claudio.

Sí, fue un chico que conocí en Milán. Mi grupo de amigos me llamó un día para salir. Un aperitivo llevo a un daiquiri y el daiquiri a casa de uno de ellos, ahí lo conocí. Era un chico alto, de ojos azules, una sonrisa envidiable y muy educado. Como en todas las casualidades de esta vida, no apunté su número y me fui a casa al final de la noche.

Se acercaba el día de San Valentín y no tenía planes así que, como muchos fines de semana, llamé a mis amigos y me uní al plan que tenían: una cena en la misma casa y después fiesta en una discoteca. Sin pensarlo ni un momento, no dude en pasar el día del amor con mis grandes amigos.

Esa noche intervino “el destino divino” y sin saberlo me lo encontré. Después de una noche de baile, diversión y muchas risas nos fuimos a casa, pero esta vez con su número. Como era de esperar, me escribió, y no esperó mucho tiempo para ello, aun no había llegado a casa y ya tenía un whatsapp:

“Sono Claudio, sei arrivata a casa?”.(¿Soy Claudio, has llegado a casa?)

Obviamente le contesté, boba de mí sino le contestaba a esos ojos azules que transmitían tanta inocencia.

Después de unos cuántos whatsapp decidimos vernos al día siguiente en una cafetería para tomarnos un apperol y seguir charlando.

Jamás olvidaré la cara que puso al contarle qué hacía en Milán (añadir que por aquel entonces todavía no había conseguido la beca y estaba haciendo un curso de italiano para poder ir a las empresas y explicarles en qué consistía el programa y si accedían a participar en algo como aquello);

La pregunta que me hizo, y sobre todo cómo la hizo, me produjo hasta rechazo. Llegué a pensar que era un subnormal, pero tenía razón, todavía yo no era independiente y, tengo que reconocerlo, me aburría un poco al no trabajar todavía. Asi que al día siguiente me metí en internet, busqué todas las empresas de bolsos artesanales que habían en Milán, las apunté y el lunes ya estaba cogiendo trams, buses y metro para ir a todas ellas. Como buena broma del destino,

¡la mitad de ellas ya no existían!

Pero yo no desistí, busqué y busqué y encontré una pequeña empresa familiar que estaban buscando a alguien joven que les ayudara.

Así comienza mi impresionante historia laboral, con un reencuentro, unos ojos azules y unas ganas inmensas de superarme día a día.

Pero bien, les contaré el final de Claudio.

No ocurrió nada, nos hicimos amigos, nos veíamos los fines de semana y hablábamos de todas las heridas que nos había producido el amor, las experiencias, las decepeciones…

Es por esto que este bolso lleva este nombre, que significa “el que camina con dificultad”, porque fue él quien me dió el empujón ante la dificultad de afrontar mis miedos.

Está diseñado para una mujer dinámica, cosmopolita y entregada a otra clase de quehaceres diarios. Este modelo se diferencia con el Marco en su tamaño, es mas pequeño lo que le da más versatilidad en cuanto a su uso.

Es ese complemento que todas queremos tener, porque nos puede acompañar desde primera hora de la mañana hasta la noche. Podemos pasear con él todo el día sin necesidad de volver a casa a cambiarnos de bolso.

CLAUDIO bag

CLAUDIO bag

Por todo, por mucho y por más.

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